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lunes, 25 de agosto de 2014

Ejercicio físico: la mejor terapia contra el estres.


Las vacaciones terminan, y hay que ir haciéndose a la idea de volver a la rutina. Creo que ya sólo con pensar esto el relax de los día de descanso desaparece de un plumazo, y nos invade una vez más esa sensación de "pellizco en el estómago" que nos resulta tan conocida. Tenemos que enfrentarnos de nuevo a "nuestra rutina" diaria.

Durante la década de 1920 el neurólogo y fisiólogo norteamericano Walter B. Cannon descubrió que cuando un organismo tiene miedo o se enfrenta a una situación de peligro su cerebro responde activando el sistema nervioso simpático. Cuando esto sucede, el ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la sangre se dirige hacia los músculos suministrando una mayor cantidad de oxígeno. Todo esto capacita al organismo a responder a la emergencia bien sea luchando o huyendo de la misma.
Cuando este estado de “peligro” se prolonga se produce una respuesta más compleja a la cual Hans Selye, médico endocrinólogo, denominó Síndrome de Adaptación General.  Selye entendía que esta situación prolongada de estrés causa daños al organismo principalmente a causa a la elevación de adrenalina y hormonas secretadas por las glándulas adrenales.
Vivimos inmersos en estrés. Desde que nos levantamos nuestra actividad no para, dormimos poco y nuestro organismo al final se resiente poniendo de manifiesto problemas físicos, por ejemplo:
  • Incremento del ritmo cardiaco o palpitaciones
  • Incremento de la presión arterial
  • Incremento de la tensión muscular
  • Respiración rápida y superficial
  • Temblor
  • Aumento del nivel de glucosa en sangre
 
Se sabe que el estrés puede causar además envejecimiento prematuro en animales de laboratorio. En los seres humanos se produce una situación similar. Cuando el estrés sobrepasa ciertos límites se afectan numerosos órganos de nuestro cuerpo al igual que nuestra capacidad mental y el sistema inmunológico
Desde el punto de vista cardiovascular, el estrés por sí mismo y de forma aislada no supone un riesgo para nuestro corazón. Sin embargo, se encuentra frecuentemente unido a otros factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el sedentarismo, la hipercolesterolemia y la obesidad. En estos casos, el estrés sí supone un verdadero factor de riesgo cardiovascular. Por ello, el ejercicio físico es un efectivo mecanismo para controlar y reducir los niveles de estrés.
Muchas de las repuestas que se producen como adaptación a la práctica regular del ejercicio físico promueven una reducción del nivel de ansiedad, y un mayor control del estrés. La gente que hace más deporte suele ser más tranquila al afrontar los problemas. Esto se debe a que el ejercicio físico aumenta la producción de determinados neurotransmisores a nivel cerebral (endorfinas), que facilitan el control del estrés y nos producen sensación de placer y bienestar.
El ejercicio ideal según la Fundación Española del Corazón, se basa en la práctica regular de ejercicio aeróbico de intensidad moderada: caminar, nadar, bailar, montar bicicleta, de 30 a 60 minutos al día y al menos de tres a cinco días por semana.
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lunes, 28 de julio de 2014

¿Cuanta agua debo beber al día?

Se recomienda de 30 a 35 ml de agua por kilo de peso.
Según el "Estudio de Hábitos de vida en España " 9 de cada 10 personas beben menos de lo que deberían y está recomendado. Es decir  podría decirse que el 90% de la población vive en un cierto estado de deshidratación. En verano el riesgo es mayor aún, y especialmente en dos grupos de edad, niños recién nacidos y ancianos. Durante la actividad física en verano se recomienda ingerir entre 6 y 8 militros de agua por kilo de peso cada hora.

Cuando hacemos ejercicio, no sólo perdemos agua, sino que también se pierden electrolitos como sodio, el potasio o el calcio. No hay que olvidar que el organismo consume energía continuamente y por lo tanto las células necesitan glucosa para producirla. Por tanto en condiciones de actividad física hay que reponer electrolitos y glucosa y por ello es recomendable el consumo de bebidas que los aporten como los zumos de frutas y verduras naturales. El té frío o el agua de frutas también es una buena manera de hidratarse.

En condiciones normales, con una alimentación equilibrada, especialmente rica en frutas y verduras, y el consumo de al menos 2 a 3 litros de agua al día es suficiente para asegurar una hidratación adecuada.
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jueves, 3 de abril de 2014

La sal (peligrosa) que ocultan los alimentos

La hipertensión está detrás del 45% de los infartos y el 50% de los ictus, y el consumo excesivo de sal está relacionada con ello.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el 72% de la sal se ingiere por las comidas preparadas. Es la llamada 'sal oculta' porque se encuentra en los alimentos procesados. A veces ni siquiera somos conscientes de ella, pero está ahí. De hecho muchas personas dicen que no toman sal, pero se refieren a la sal añadida con el salero a la comida, no a la sal oculta.

Los españoles tomamos de media 9,8 gramos de sal al día, según el Libro Blanco de la Nutrición de la Federación Española de Nutrición (FEN) Esta cantidad es prácticamente el doble que los 5 gramos (una cucharada sopera) que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). O, medido por el componente que conlleva riesgo para la salud, 2 gramos de sodio al día.

La cantidad de sal en los alimentos procesados de venta en España ha crecido un 6% con respecto a 2010, sobre todo en platos preparados de carnes y pescados, sucedáneos de angulas, fuet y jamón cocido.
Por ejemplo, el jamón serrano, los fiambres y los embutidos, pueden alcanzar los 2,5 gramos de sodio por cada 100 gramos, lo cual supera la recomendación de ingesta total de sodio por día. Otra fuente de sodio son los aperitivos comerciales (patatas fritas, galletitas saladas, etc.)



 Fuente: Encuesta Nacional de Dietética.
Es importante fijarse en la etiqueta nutricional de los productos. En la mayoría de los casos, aparece la cantidad de sodio. Si multiplicamos esa cifra por 2,5 obtendremos los gramos de sal.

Os doy un ejemplo de la cantidad de sodio por cada 100 g. de los siguientes productos:
  • Queso Fresco: 0,12 g
  • Jamón de York: 0,96 g.
  • Cereales con chocolate: 0,5 g
  • Pizza de atún congelada: 0,2 g.
  • Salsa de soja: 0,5 g

Ahora ya puedes calcular cuanta sal estás tomando al día.

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